Los días 14 (bajo el título «Qué esta pasando») y 15 («Qué puede pasar») de diciembre se celebraron estas jornadas, que fueron inauguradas por Rogelio Blanco, Director General del Libro, con un breve pero intenso discurso en el que señaló, en primer lugar, la importancia de la LIJ dentro del sector del Libro (un 15% de la producción y un 12% de la cifra de negocio) con una oferta de más de 57.000 títulos vivos, más de 12.000 novedades al año, una tirada media de 4.300 ejemplares y un precio medio de venta al público menor de 9 euros y, por otra parte, la pertinencia de eventos como estas jornadas intersectoriales, donde creadores y mediadores pueden intercambiar experiencias y preocupaciones.
En los preliminares del evento, todos los participantes llegaron a la conclusión de que las Jornadas deberían desarrollarse de la forma más abierta y participativa posible: consecuentemente, los miembros de la mesa se esforzaron en suscitar cuestiones que pudieran interesar a los asistentes y, sobre todo, que motivaran su intervención.
Con esta idea, en la primera jornada, Montserrat del Amo destacó la necesidad de que el creador no se atenga a modas o presiones comerciales; M.ª Reyes Guijarro enfatizó la necesidad de desarrollar en los niños y jóvenes la sensibilidad lectora y artística; Paz Barroso reivindicó la existencia de los editores profesionales para que no disminuya la calidad de las ediciones; Pedro Valverde expuso las enormes posibilidades que tenían las bibliotecas para animar a la lectura, y Ester Madroñero elogió la vocación de tantos libreros que resisten la crisis económica y se esfuerzan por atraer nuevos lectores a sus librerías. Todo ello dio origen a un debate animadísimo, con aportaciones fundamentales del público, que hubo de prolongarse a la salida del acto.
En la segunda jornada, Aurelio Mendiguchía mostró un video para llamar la atención sobre la capacidad «tecnológica» de los bebes nativos en las nuevas tecnologías, lo que provocó una enriquecedora discusión sobre la relación entre los libros sobre papel y el libro virtual; Alba Úriz llamó a reflexionar sobre el auge, las inmensas posibilidades y los innegables riesgos del arrollador movimiento de las redes sociales; Sally Cutting hizo que los asistentes se plantearan la necesidad de respetar los derechos de los creadores como garantía de su profesionalización y sobre todo de una producción editorial de alta calidad, y Zaida Pérez los llevó de nuevo al mundo mágico de la librería, lugar donde pequeños y grandes pueden encontrar todos los mundos y, quizá, encontrarse a sí mismos. La participación de los asistentes, de nuevo muy activa, enriqueció un debate que, como conclusión mostró la favorabe opinión que tienen los diversos agentes, creadores y mediadores, sobre la cantidad -y sobre todo la calidad- de nuestros lectores, circunstancia que contribuye a reforzar su compromiso para seguirles ofreciendo buenos libros, en papel y en cualquier otro formato.
Las Jornadas estuvieron coordinadas por Jose María Gutiérrez de la Torre, editor y miembro del equipo ejecutivo del Consejo General del Libro Infantil y Juvenil
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